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Crítica de 'McCartney III Imagined' de Paul McCartney

Crítica de 'McCartney III Imagined' de Paul McCartney

viernes 16 de abril de 2021, 12:26h

Hace menos de medio año Paul McCartney sorprendía al mundo publicando 'McCartney III', un disco con el que cerraba una especie de círculo en su carrera, aprovechando el confinamiento (rockfinamiento en sus propias palabras) para cerrar una trilogía de discos titulados con su apellido en los que McCartney actúa de Juan Palomo, componiendo, interpretando y produciendo él solo todo el disco. Ahora, a poco más de tres meses de ese lanzamiento, aparece 'McCartney III Imagined', un disco de acompañamiento de aquel en el que el ex Beatle da total libertad a una serie de artistas contemporáneos (que podrían ser sus hijos o sus nietos) para que hagan con ese material lo que les plazca, ofrecer una nueva versión, hacer un remix o una mezcla de ambas. El resultado no es esencial pero sí altamente entretenido con artistas como Phoebe Bridgers o St Vincent superando la versión original de Macca.

Lo más llamativo es que todos los implicados, y estamos hablando de gente con una carrera alucinante por cuenta propia, se han implicado bastante: Está claro que ser la mitad del dúo compositivo más famoso e influyente de todos los tiempos hace que todo el mundo te coja el teléfono, pero también te garantiza un nivel de implicación enorme, a pesar de que estamos hablando de artistas que han marcado los últimos 30 años de la música popular en grupos como Radiohead, Massive Attack, Blur o Queens Of The Stone Age, aunque Paul tampoco se ha olvidado de llamar a grupos y artistas tptalmente actuales como Khruangbin, la mencionada Bridgers o Anderson.Paak.

El disco se abre con una de las figuras clave de los años 90, Beck, que transforma por completo 'Find The Way' dándole un toque funky y que responde a la improbable pregunta de cómo hubiera sonado una colaboración entre dos de los gigantes de la música popular del siglo XX, Prince y el propio McCartney. Le sigue una de las mejores canciones del original, 'The Kiss of Venus', a la que Dominic Fike da un tratado de rejuvenecimiento, algo normal si tenemos en cuenta que le separan 53 años de su compositor original. Aun así, me quedo con la de Paul.

'Pretty Boys' es solo una excusa para Khruangbin se metan en una de sus psicodélicas y funk 'jams', es la versión dub del álbum y no está nada mal. Luego llega uno de mis momentos favoritos del disco, St Vincent viste con un traje totalmente nuevo a 'Women And Wives', dejando solo la voz de Paul pero produciendo de nuevo todo el resto de la música. Lo que ha hecho es una maravilla que podría haber aparecido en su nuevo disco (que todavía no ha aparecido) soul plástico y tórrido, con vientos y coros a cargo de ella misma, que también se encarga de un breve pero fantástico solo de guitarra. Parece la prima hermana de 'The Melting Of The Sun', su último sencillo. De 'Deep Down' se ha encargado Blood Orange, o lo que es lo mismo Dev Hynes, que ha intruducido una guitarra eléctrica al revés y que le ha dado un original toque de nuevo R&B.

Y luego llega la maravilla de este disco, Phoebe Bridgers, que entregó uno nuestros discos favoritos del año pasado, hace de 'Seize The Day' una maravilla dividida entre las estrofas, que suenan a su indie rock, y un estribillo que nos lleva al periodo psicodélico de los Beatles (hay momentos en los que estas esperando que suene un solo de trompeta a lo 'Penny Lane').

Ed O'Brien, de Radiohead, se queda con el momento más rock de todo el disco, la potente 'Slidin' a la que acelera el tempo para darle un sonido más sucio y agresivo, cercano al punk, que la original. Lo curioso es que cuando escribí sobre la reseña del disco original puse cómo me parecía que McCartney debía haber estado escuchando a Queens Of The Stone Age para hacerla, pues bien, Josh Homme también aparece aquí para encargarse de ese pequeño blues rock llamado 'Lavatory Lil', lo que pasa es que ni siquiera la original era gran cosa.

El disco se cierra con los 11 minutos de remix de 'Deep Deep Feeling' a cargo de Robert Del Naja de Massive Attack, es el momento más experimental del mismo, pero tampoco funciona excesivamente, a pesar de esos guiños al 'Temporary Secretary'. En definitiva, 'McCartney III Imagined' no es ni mucho menos un disco a tener, pero todos aquellos que disfrutaran con el original también lo harán con un disco que ve a un mito darse un lujo y ver su última obra reinterpretada por un reparto de lujo que intenta complacer a su héroe.

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