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Perros de alerta médica: los mayores aliados de los enfermos de diabetes
(Foto: Alercán)

Perros de alerta médica: los mayores aliados de los enfermos de diabetes

Por MDO

Irene tiene 17 años y es diabética desde pequeña. Su padre, Fernando, un apasionado de los perros y del adiestramiento desde joven. Fue hace años cuando descubrió la existencia de un centro en España donde adiestraban canes para detectar hipoglucemias, más conocidas como bajadas de azúcar.

Inmediatamente, Fernando mostró especial interés por este centro, viendo en estos perros una oportunidad para facilitar el día a día de la vida de su hija. Sin embargo, cuando se enteró del precio que suponía llegó a la conclusión de que eran muy caros, y no todo el mundo podía permitírselo.

“Yo decido que hay mucha gente que quiere un perro de alerta médica y no puede económicamente. A mi me gustaban mucho y tenía conocimientos. Decido formarme a través de cursos y me convierto en adiestrador profesional de la Comunidad de Madrid. Yo estaba convencido de que quería crear una fundación para preparar perros de alerta médica para personas que tuvieran menos recursos”, cuenta.

Así es como nace Fundación Alercán. Esta fundación trabaja desde 2017 en el adiestramiento de perros de alerta médica, encargados de avisar de hipoglucemias a enfermos de diabetes con el objetivo de ofrecerles la posibilidad de tomar medidas preventivas y reducir situaciones de riesgo.

Los adiestramientos se basan en enseñar a los perros a reaccionar ante un determinado olor, el conocido como olor diana. En el caso de los perros de alerta médica para personas diabéticas este olor es el isopreno, una sustancia química que se incrementa antes de que se produzca una hipoglucemia.

Un olor completamente imperceptible para los humanos, pero capaz de ser detectado por estos perros, sirviéndoles de señal para alertar a través de ladridos o gestos. Tal y como cuenta el propio Fernando, se trata de unos ladridos y unos gestos que pueden llegar a salvar vidas. “Nosotros antes de tener a nuestro perro tuvimos que ir hasta en tres ocasiones al hospital con mi hija”, explica.

Fernando y el resto de voluntarios dedican sus tardes al entrenamiento y adiestramiento de estos perros, sin perseguir ningún tipo de remuneración y de forma completamente altruista.
Tal y como cuenta, a día de hoy la fundación tiene más gastos que ingresos. Sin embargo, esto no supone un impedimento para continuar ayudando a todas aquellas personas que soliciten un can de alerta médica. “Hay que pagar comunidad, luz, local, etc. Tenemos muchos gastos, y si compramos un perro son 600 o 800 euros de golpe. Por eso intentamos que los criaderos nos los donen. Sin embargo, si una familia no cuenta con un perro propio para que se lo adiestremos nosotros y no lo conseguimos de los criaderos, intentamos por todos los medios adquirirlo para el solicitante. Eso no es problema, si hay dinero lo compramos”, asegura.

Desde que iniciaron su actividad, la fundación Alercán ha entregado un total de 14 perros de alerta médica. Uno de ellos es Goku, el perro de Hugo, un joven al que le detectaron diabetes con tan solo 12 años. Tal y como cuenta su padre, Ricardo, la experiencia con Goku ha sido maravillosa, ofreciéndoles una tranquilidad que no habían conseguido con los medidores de glucosa.

“Como cualquier padre, cuando nos enteramos se nos hizo un mundo. Cogí un perro porque necesitaba una ayuda externa. Estábamos día y noche despiertos y cada dos horas le hacíamos controles. Cuando llegó Goku a casa, yo me fiaba más de mi perro que del medidor continuo. El medidor daba bajadas y el perro no y finalmente el perro tenía razón. Nos ha cambiado la vida”, cuenta Ricardo a Madridiario.

La familia de Ricardo vive en un chalet y, tal y como explica, su perro ha sido capaz de detectar este olor diana desde una habitación a otra. “El perro estaba en una habitación diferente a la de mi hijo y fue a olerle y empezó a ladrar. Yo he ido a medirle el azúcar y le estaba bajando. Muchas veces el perro ha alertado y mi hijo decía que no y le estaba bajando el azúcar. Para mi el perro es una ayuda muy grande, es una máquina”, confiesa.

La diabetes afecta a entre un 5 y un 10% de la población

Desde que Goku convive con ellos, Ricardo participa como adiestrador en la fundación y se muestra completamente orgulloso de poder formar parte de un proyecto dedicado a una labor tan importante para la sociedad.

“Al ser un número de personas tan reducidas, todos somos amigos. Las familias a las que les hemos entregado perros cuando vienen nos traen regalos. Para nosotros es un orgullo poder ayudar a la gente y ser todos amigos. La verdad es que Fernando ha hecho una labor de 10”, destaca.

Una fecha para reflexionar sobre la enfermedad

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica y degenerativa provocada por una alteración en el metabolismo, basada en un aumento de la cantidad de glucosa en la sangre. Según datos del Ministerio de Sanidad, la diabetes afecta a entre un 5 y un 10% de la población general.

Desde la Federación Española de Diabetes (FEDE) trabajan por solucionar los problemas de esta enfermedad, centrándose en la actualidad, sobre todo, en la diabetes tipo 2 y en la educación diabetológica.

La formación y la divulgación se sitúan como elementos fundamentales para ofrecer información a la sociedad y ayudar a la prevención. Fue a raíz de la pandemia cuando comenzaron a trabajar en ello a través de webinars y, a día de hoy, continúan con este tipo de actividades.

María José Salmeron es miembro de la Asamblea de FEDE y presidenta de la Federación de Asociaciones de Diabetes de Castilla La Mancha. Lleva 26 años con diabetes y es dueña de Bono, su perro de alerta médica.

“Tengo un buen amigo que tenía un perro de alerta médica y de verlo me empezó a picar la curiosidad. Un día quedé con él y el perro me marcó y empezó a ladrarme. Yo no me lo creía, porque no estaba ni en hiperglucemia ni en hipoglucemia. Esperé sin hacer nada y al cuarto de hora tenía el azúcar en 68. El perro me marcó la hipoglucemia un cuarto de hora antes. Convencí a mi marido y decidimos que íbamos a por él. Es lo mejor que hemos podido hacer en la vida”, cuenta.

Para ella, Bono es parte de su vida. Le acompaña en sus actividades cotidianas, incluso en su propio puesto de trabajo. “Yo me lo llevo al trabajo y mis compañeros lo quieren como lo quiero yo.

Han vivido el proceso de adopción conmigo y están encantados”, cuenta a Madridiario. Sin embargo, María José asegura que en algunas ocasiones las personas que desarrollan su día a día en compañía de estos perros de alerta médica tienen que sufrir las miradas y murmullos del resto.

“Cuando entras a un sitio público ves cómo la gente mira y se pregunta por qué lleva ese perro y te sientes más observada. Ya de por sí con la diabetes te sientes observado por el tema de los pinchazos, pues si llevas un perro y la gente te mira y se preguntan puede afectar. Yo soy adulta y a mi no me importa, pero a los niños sí puede afectarles”, explica.

Una lucha por erradicar la discriminación

Tal y como cuenta la propia María José, desde FEDE luchan cada día por intentar erradicar la discriminación que, a día de hoy, continúan sufriendo los enfermos de diabetes. En la actualidad, existen puestos de trabajo en la administración pública a las que las personas que sufren diabetes no pueden acceder.

“Hay muchos casos de esta discriminación laboral y cada día más. Con la diabetes tenemos un problema y es que no se nos reconoce una discapacidad porque no llegamos al baremo, pero sí que nos limitan muchos derechos como por ejemplo el acceso a ciertos empleos o la limitación del carnet de conducir a cinco años”, denuncia.

Los perros de alerta médica se han convertido en un salvavidas para muchos enfermos de diabetes. Sin embargo, en España todavía existen imprecisiones en su normativa.

Todas las comunidades autónomas cuentan con sus propias leyes, en las que se permite el libre acceso de estos perros. No obstante, para permitir la entrada de uno de estos perros a un determinado espacio, su dueño debe tener reconocida una discapacidad.

“Ahora mismo es muy difícil que te reconozcan una discapacidad. Para ello tienes que tener una diabetes muy descompensada con muchos ingresos. Si que es cierto que en los niños sí se reconoce, pero en un adulto es mucho más difícil, explica. “Conozco un amigo que intentó viajar en un avión y no le permitieron el paso por no tener la discapacidad reconocida. Cuando se subió al avión le dijeron que el perro no viajaba”, asegura.

A pesar de que la presencia de estos compañeros caninos en espacios como el transporte público, los supermercados o las universidades parece estar completamente normalizada, los enfermos de diabetes continúan día a día luchando por normalizar su situación y por lograr una inclusión real y efectiva en la sociedad.

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