www.diariocritico.com
'Senecio Ficciones': teoría y práctica sobre el teatro y sobre la vida

'Senecio Ficciones': teoría y práctica sobre el teatro y sobre la vida

martes 13 de marzo de 2018, 08:54h

Eternamente joven, eternamente vanguardista, eternamente insegura y eternamente redescubriéndose y revisándose. Así es la vida de cada ser humano en cada momento de su historia personal, y así es la creadora y directora Sara Molina (Imperfecta armonía, Made in China, Mónadas...), una de las pioneras de la vanguardia teatral en España. A punto de cumplir los 60 años, y con 40 montajes en su haber, el Festival de Otoño a Primavera de Madrid la ha rescatado para que pueda mostrar su último trabajo, ‘Senecio Ficciones’, durante solo tres días en La Casa Encendida.

Dice Molina que aún le cuesta definir qué es exactamente ‘Senecio Ficciones’, y no me extraña nada porque la performance es ambiciosa en extremo. Aquí se funden teatro y filosofía, escena y vida, docencia y discencia, mente y cuerpo, tratados y pies de página, azar y voluntad, nostalgia y melancolía, frialdad y deseo, padres e hijos… Y estos son solo algunos de los asuntos que, así, a bote pronto, me vienen a la memoria de entre muchos otros que tratan los cinco actores que transitan la escena (léase también vida…) durante más de hora y media. Ellos son Jesús Barranco, Ahmed Benattia, Miguel Rojo, Andrés Montero y Cristian López Victorio.

Si el ideal en el teatro es no ver nunca en escena a los actores, sino a los personajes, a las personas, en ‘Senecio Ficciones’, no queda ningún resquicio a la impostura, a la falacia, a la mentira. Actores y personajes son uno mismo, hasta el punto de que en la ficción que ha construido Sara Molina, cada uno de ellos responde en escena por sus propios nombres, creando así un collage de realidad y de ficción, de vida y de verdad, que resulta difícil separar formalmente porque, además del diálogo permanente entre los cinco, el espectador (aquí se alude siempre a él como el/los “invitados)”), además de estar obligado a permanecer muy atento a los diálogos, que están cargados de pensamiento, de conceptos esenciales, es también permanentemente convocado a cuanto se dilucida en el escenario. En otras palabras, que en ningún momento el público puede permanecer ajeno a cuanto allí se trata, a cuanto allí sucede.

La pieza está fundamentalmente dirigida al público joven, que es a quien todo cuanto se le presenta en la vida (amigos, amores, relaciones escolares primero, laborales después, sensaciones, sentimientos, dudas, certezas, verdades, mentiras…), acuden como algo novedoso, retador desde todos los puntos de vista y frente a todo lo cual tiene que posicionarse, a veces sin ninguna información previa o -peor aún-, con información sesgada e interesada por parte de quienes se la trasmiten. Así, este ‘Senecio Ficciones’ ha sido construida por su creadora y directora a partir de un esquema de sucesivas enseñanzas: primeras, segundas, terceras y cuartas enseñanzas al joven Senecio (el arlequín del cuadro de Klee). El montaje, en última instancia, reflexiona en torno a un tema central - nuclear incluso-, que en realidad impregna toda la existencia humana: la melancolía. Una melancolía que aquí es entendida como “el sentimiento de haber perdido de manera irremediable algo que nunca se ha tenido”.

Pero, dicho esto, hay que subrayar también que la pieza no es, ni mucho menos (sucede otro tanto con la filosofía y con el teatro, tanto teóricos como prácticos) algo aburrido, un pestiño intelectual al alcance de unos pocos. Para nada. En ella, y de forma irónica, humorística o lírica -según los casos- lo mismo puede escucharse hablar de la verdad, de la realidad, la inoperancia, de Marx y El Capital, la homosexualidad, la religión, la fe y el laicismo, la remuneración y su plasmación en las nóminas, la alegría de vivir, el poder del conocimiento, la sociedad, el colonialismo histórico, político y cultural, sobre el amor, la importancia del detalle, el tiempo (“el relieve es el tiempo que media entre la fotografía y su contemplación…”), la docencia, el no hacer nada (“la compostura exige mucha energía…”) y, por supuesto, y cíclicamente, de la melancolía (“atrévete a saber de ti y de tus deseos… Ten cuidado en lo que deseas, no vaya a ser que se cumpla…”).

Los cinco actores lo dan todo en escena levantando a sus personajes -Cristian, su hermano, su tío, su madre, el padre de su amiga Fátima…-, y, si hay que citar singularmente a alguno, vamos a hacerlo con Jesús Barranco que, además, resucita al arlequín del cuadro de Klee, y muestra un dominio total de su cuerpo con algunos ejercicios físicos de gran belleza plástica.

En conjunto, y en fin, ‘Senecio Ficciones’, la propuesta de Sara Molina, sigue ahondando en su concepto de que el teatro es mucho más que un divertimento, una propuesta para pasar el rato, y que en todo caso debe de acabar siendo la excusa para el diálogo, el paso necesario para que nunca el ser humano deje de comunicarse, de debatir, de argumentar, de escudriñar entre los cientos y cientos de impulsos externos que diariamente recibe, para aprender a discernir cuáles de ellos son verdaderamente útiles, los esenciales, para seguir viviendo y conviviendo con nuestras contradicciones. En definitiva, aprendo, luego existo.

‘Senecio Ficciones’

Dirección: Sara Molina

Intérpretes: Ahmed Benattia, Jesús Barranco, Miguel Rojo, Andrés Montero y Cristian López Victorio

Iluminación: Joaquín Cutillas

Imagen: Javier Vázquez

Escenografía: Molina en compañía

La Casa Encendida, Madrid

9, 10 y 11 de marzo de 2018

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.