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Los 100 mejores discos de los años 90 (del 30 al 21)
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Los 100 mejores discos de los años 90 (del 30 al 21)

martes 26 de abril de 2016, 11:57h

Después de repasar los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), los 100 mejores discos de los años 80 y los 100 mejores discos de los años 60 ahora llega el momento de repasar los mejores discos de los 90. La última década antes de la aparición de Internet, la piratería anivel industrial y las plataformas de streaming, los años 90 vieron la aparición de los últimos grandes movimientos del rock y la consolidación de la música electrónica y el hip hop, mientras que el grunge servía de catapulta para toda la música alternativa que abandonó las radios universitarias por las listas de éxitos.

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30. Soundgarden - Superunknown (1994)

Soundgarden era la banda más 'heavy' de Seattle y la escena grunge. Con gran influencia del metal y del punk, sus tres primeros discos, incluido el espléndido 'Badmotorfinger', les habían granjeado ya su porción de éxito, pero fue 'Superunknown' en el que les convirtió en superestrellas a la altura de Pearl Jam. Para este disco su espectro se amplió, siendo un disco de puro 'hard rock', y se filtraron influencias más pop y psicodélicas, con nombres como los Beatles saltando a la palestra, como se puede ver en 'Black Hole sun' o 'Head down', sin olvidarse de los potentes riffs, deudores de Zeppelin y Sabbath, que llenan 'Spoonman' o 'The day I tried to live'. Una obra maestra del 'hard rock' que ayudó a revitalizar el género.



29. Smashing Pumpkins - Siamese Dream (1993)

En 1992 a Billy Corgan le pusieron la etiqueta del siguiente Kurt Cobain y a su grupo, Smashing Pumpkins, la de los nuevos Nirvana. Corgan se lo creyó y se puso manos a la obra para entregar la obra maestra que todos estaban esperando. Claro que su batería era un adicto a la heroína, su guitarrista y su bajista acababan de romper su relación sentimental y no se hablaban y él estaba pasando por una severa depresión en la que alimentaba ideas sobre su suicidio. El escenario era propicio, como ven, para un disco irrepetible. Impuesto en la tarea de hacer un disco titánico, Corgan comenzó a comportarse como un tirano, grabando todas las guitarras y el bajo del disco, y llevando su tremendo ego al disco. En 'Soma' hay grabados más de 40 'overdubs' de guitarras y el sonido del disco se acerca más al rock progresivo que al punk que veneraba la 'nación alternativa'. A Corgan le dio igual, sabía que las 13 canciones que había compuesto para el disco estaban a la altura de las expectativas y que 'Siamese dream' iba a ser un disco definitorio para la década. Estaba en lo cierto.



28. Lauryn Hill - The Miseducation of Lauryn Hill (1998)

Lauryn Hill ya era una estrella tras su paso por The Fugees pero pocos esperaban una obra maestra de la magnitud de su primer disco en solitario. A medio camino entre el rap y el neo soul de D'Angelo, con el que colabora en el disco, y Erykah Badu, Hill se convirtió en la heredera espiritual de Bob Marley... y no solo por esa portada homenaje al 'Burnin' o porque estuviese embarazada de Zion, el nieto del creador de 'No woman no cry', sino por la calidad de sus composiciones y la energía de su mensaje.



27. Lucinda Williams - Car Wheels on a Gravel Road (1998)

Para entender la fama de perfeccionista de Lucinda Williams hay que hablar de un dato. 'Car Wheels on a Gravel Road' era el quinto disco de una artista de 45 años y el tercero de los últimos 18 años. Es normal que no haya una sola canción mediocre o floja en él. Desde 'Right in Time' a 'Jackson' solo hay canciones buenas, muy buenas o excelentes (la mayoría). Grabado a lo largo de tres años Lucinda cuidó hasta el último detalle lo que llevó a afirmar a Steve Earle, uno de los colaboradores del disco, que grabarlo fue "la experiencia menos divertida que ha tenido en un estudio de grabación". Pero lo que aquí cuenta es el resultado y éste sólo se pude calificar de soberbio, tanto como para hacer de él mi disco favorito de todo el movimiento conocido como 'Americana'.



26. Pavement - Crooked Rain, Crooked Rain (1994)

Descubrí a Pavement gracias a un excelente programa de TVE en el que apostaban por los nuevos grandes nombres de la música alternativa, los de Stephen Malkmus salían disfrazados de Papá Noel en el vídeo de la genial 'Gold Soundz' y fue amor a primera vista. Tuve que comprarme el disco que la contenía, 'Crooked Rain, Crooked Rain' pero la canción que me convirtió en fan absoluto fue 'Range life', una canción increíble en la que el grupo más 'indie' de la historia coqueteaba con el género menos 'cool' del planeta, el country. Claro que aquellas dos gemas no estaban, en absoluto, solas, allí también estaba la icónica 'Cut your hair' (lo más cercano que tuvieron a un 'hit'), la melancolía de 'Stop breathin', la 100% marca de la casa 'Silence kit' o la extraña belleza de 'Heaven is a truck'. Si 'Slanted and enchanted' tenía la actitud, 'Crooked Rain, Crooked Rain' tenía las canciones.



25. Elliott Smith - Either/Or (1997)

El legado de Elliott Smith es uno de los más importantes de los últimos 30 años. Un legado que se compone de seis discos en solitario, tres con su banda Heatmiser y varias versiones canónicas. Los dos primeros discos de Smith, 'Roman candle' y 'Elliott Smith', enseñaron la versión más acústica de Smith, la de una especie de nuevo Nick Drake, en concreto del de 'Pink moon', que, en palabras del propio Smith le ganaron la reputación de ser una persona "depresiva". Pero fue con su siguiente disco, 'Either/or' cuando Smith encontró la perfección de su fórmula, comenzando a experimentar con más instrumentos sin perder su característico estilo, como se puede comprobar en la bellísima 'Between the bars'. El hombre que mejor supo poner música a la tristeza y la melancolía comenzaba a dejar ver que era un fan absouluto de las melodías perfectas de los clásicos de la 'British Invasion', con los Beatles (con una especial fijación por George Harrison) y los Kinks a la cabeza, baste solo escuchar 'Ballad of big nothing'. El mismo año de la publicación de este disco, 1997, la aparición de su canción 'Miss misery' como canción de cierre de 'El indomable Will Hunting' convertiría a Smith en una de las estrellas menos convencionales de la década.



24. Dr. Dre - The Chronic (1992)

Si Ice Cube fue la primera gran estrella de la Costa Oeste, Dr. Dre fue el que le dio su sonido característico, el que iba a dominar el género durante más de una década. Su falta de habilidad como MC no impide que Dre sea el productor más importante de la historia del hip hop, creando con este disco el distintivo sonido G-Funk (o lo que es lo mismo Gangsta-Funk). Se trata de un subgénero donde los sintetizadores se mezclan con 'samples' del mejor P-Funk del universo Geroge Clinton bajo una humareda de marihuana. Y puede que Dre necesite 'ghostwriters' pero es el mejor descubriendo a los mejores talentos del género como Ice Cube, Eminem, 50 Cent o, recientemente, Kendrick Lamar. Claro que el nombre que más se suele asociar con él, gracias a este disco, es el de Snoop Doggy Dogg que se convirtió en una estrella gracias a canciones como 'Nuthin' but a G Thang', 'Let me ride', 'Rat-a-tat-tat' o 'Fuck wit Dre Day (And Everybody's Celebratin')'



23. Primal Scream - Screamadelica (1991)

"¿Qué es lo que queréis hacer?" "Queremos ser libres, libres para hacer lo que queramos hacer y queremos colocarnos y pasar un buen rato". Con este diálogo sacado de la película 'Los ángeles del infierno' con Peter Fonda, comienza 'Loaded' y es toda una declaración de principios para un disco como 'Screamadelica'. Un disco con el que una banda de rock, Primal Scream, se metía de lleno en la cultura de la música de baile y el house. Los de Bobby Gillespie querían pasárselo bien y le cedieron gran parte del control creativo a sus productores, los DJ's house Andrew Weatherall y Terry Farley, que trajeron una cantidad ingente de 'samples' y toques dub y gospel a la mezcla. El grupo también dejó un par de canciones con su particular visión de la música de los Rolling Stones para las que contaron con el ingeniero de muchas de las grabaciones de Sus Satánicas Majestades, Jimmy Miller, como productor. En especial brillaba la que abría el disco 'Movin' on up' pero fueron canciones como la citada 'Loaded' o la fascinante 'Higher than the sun' las que abrieron las puertas para que la mezcla entre rock y música de baile encontrara su primera obra maestra.



22. Wilco - Summerteeth (1999)

Si 'Being there' ya había dado pruebas de que Wilco eran mucho más que una banda de 'roots rock' y country alternativo fue 'Summerteeth' el disco que demostró que las etiquetas se quedaban cortas para definir la música de Jeff Tweedy y los suyos. Su disco más pop y, a la vez, el más complejo musicalmente, con el multiinstrumentista Jay Bennett tomando un papel fundamental. 'Summerteeth' contiene alguna de las mejores, y más accdesibles, canciones de la carrera de Wilco, temas que debieron convertirse en los éxitos que la banda nunca quiso (ni tuvo). Desde el inicio con esa gema pop que es 'Can't stand it' hasta la instantánea 'Candyfloss' el disco está lleno de momentazos como la increíble 'A shot in the arm', la intensa 'Via Chicago' o la pegadiza 'I'm aleways in love'.



21. Björk - Debut (1993)

A pesar de su título, 'Debut', no es el primer disco de la carrera de la islandesa. Björk ya había grabado uno en Islandia con tan solo 12 años de edad. Además su carrera ya había conocido el éxito internacional con los Sugarcubes pero fue con este disco cuando la artista encontró su voz definitiva, de ahí el nombre. Su mezcla de estilos; desde el house de 'Big time sensuality', pasando por la intrincada melodía de 'Human Behaviour', hasta el coqueteo con el jazz en su versión de 'Like someone in love' y en 'The anchor song'; se convirtió en un estilo en sí mismo y Björk en una de las pocas artistas inimitables y totalmente originales que han dado las últimas tres décadas de música. Pero, más allá de su originalidad o su frescura, que nadie olvide que la autora de 'Violently happy' es una de las mejores compositoras (e intérprete) de canciones de su generación y 'Debut' está lleno de pruebas de ello.

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