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Duras declaraciones del presidente de la Academia de Cine 

Enrique González Macho: 'La carencia absoluta de una política audiovisual es el mal endémico del cine español'

Enrique González Macho: "La carencia absoluta de una política audiovisual es el mal endémico del cine español"

-Considera que hoy  el cine es mucho más barato que hace unos años

martes 17 de junio de 2014, 09:03h
Distribuidor, exhibidor   (propietario de los cines Renoir  y del portal   Filmin) y productor de cine  (Alta Films), Enrique González Macho preside la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas de España (más conocida como Academia del Cine) desde  abril de 2011. Ya en su segundo mandato como  presidente al frente de la Academia, este santanderino educado en Madrid,  conoce todos los recovecos por los que camina la industria del cine y su labor   en pro del  séptimo arte no ha pasado desapercibida  ni en España  (Premio Nacional de Cinematografía, 1998), ni en Europa ((Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia). Empresario ligado  al cine  desde hace tres décadas, hombre práctico, con un lenguaje  sencillo y directo  y sin eludir  nunca  las cuestiones  que se le plantean, González Macho  ha repasado con Diariocrítico la situación  actual del cine español
JMV.-: ¿Qué piensan los españoles del cine en general, y del cine español en particular?

EGM.-: Según  las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 72  por ciento de los españoles está razonablemente   satisfecho  con  su cine, frente a un 28 por ciento que no lo está tanto.

P.-: Y si eso es así, ¿por qué cada vez acude menos gente  a las salas de cine?

R.-: Va menos  a ver  cine español, pero sigue  viendo películas americanas, japonesas, chinas, etc. Y, además,  va más que nunca. Otra cosa  es que se vendan menos entradas  para  asistir  a las salas, pero  cine se sigue viendo, y mucho más que hace unos años.

P.-: Supongo que buena parte del problema  está en la red...

R.-: Sí, en internet,  en  el pirateo,   en el  cambio de usos y costumbres  de los espectadores... Hay  muchas razones.

P.-: Hace unos meses  declarabas  en una entrevista  que estabas siempre dispuesto  a reunirte  con los internautas, pero no con los piratas, que eso sería algo así como si una persona violada  tuviera que reunirse  con su violador. ¿Sigues pensando lo mismo?

R.-: El término  quizás fue un poco exagerado porque   en el cine  se vivía un momento muy crudo, pero hombre... Yo  soy internauta,   como  casi toda la población española, y especialmente  las generaciones más jóvenes,  y   uno no puede aislarse de la sociedad, como sucedería si no hablásemos con  los  internautas. Pero, una vez dicho esto, hay que añadir también que a mí no me interesa llegar a acuerdos  con quienes están violando la ley.

P.-: ¿Hay algún problema endémico en el cine español? 

R.-: Sí, lo hay: la carencia absoluta  de una política audiovisual. El problema no es de ahora, es un problema  de siempre.

P.-: Y el eslabón más débil de la cadena   en la industria cinematográfica  española, ¿dónde hay que buscarlo?

R.-: Desde el momento en que toda la industria  del cine  en España está  tocada del ala,  lo están también  todos los sectores que intervienen en ella. Por sectores, la producción  está en un momento muy difícil;  la distribución, tres cuartos de lo mismo; la exhibición  está al límite; las televisiones están como están, incluidas  las televisiones públicas... Es decir, que el momento  que vivimos  en este sector, no es precisamente el más agradable.

P.-: ¿Y por dónde pasan las soluciones?

R.-: No me canso de repetir desde hace tiempo que todo pasa por   la aplicación de una política  audiovisual, y con este término no  hablo  exclusivamente  de una política de cine  (como podría hablarse  hace ya  unos cuantos años) en el que  deberían estar implicados todos los actores del sector    y en donde  también  debería imperar unas reglas de juego  claras, limpias y serias para todos ellos, y con garantías jurídicas  suficientes.

P.-: ¿No salvas a ningún ministro de Cultura  de la democracia?      

R.-: Salvo determinadas actuaciones  de algunos ministros. Hay gente que ha peleado por ello, pero cuando  se trata de  una política de estado, no   corresponde  a ningún ministro  en particular sino a todo un gobierno. Por eso digo que nunca ha habido una política audiovisual clara, aunque haya habido   actuaciones  personales de algún  o algunos ministros de Cultura.

P.-: ¿Es mejor el cine de izquierdas  que el cine de derechas?    

R.-: Yo creo que no hay cine  de izquierdas  o de derechas. Como tampoco hay cine  bueno  y cine malo.  Cuando   me dicen que  tal o cual película es muy mala, yo siempre digo  que si a ti te gusta, es buena.  Todo  esto es muy subjetivo. Está muy bien  que  exista la crítica de cine, pero no por el  hecho de que  un crítico  diga que  tal película es maravillosa, tú tengas que   identificarte  totalmente con él... Si, por ejemplo, nos trasladamos al  ámbito de la pintura, no es fácil que a un señor  que le guste Tapies, le guste también el hiperrealismo o viceversa.  Son manifestaciones artísticas  muy diferentes, pero si a ti te gustan, es lo que tienes que ver. Con una película  pasa lo mismo. Si te gusta, es buena para ti, y si no te gusta, es mala.   

P.-: Parece claro  que el público   percibe que acudir al cine  es caro. De otra forma, no tendrían el éxito que han tenido   las "Fiestas del cine", que  han ido acompañadas de  sustanciosos descuentos. Eso, creo  que prueba que el cine interesa, pero  también  que al público  le parece  caro acudir a verlo en las salas.

R.-: El del precio  es un factor muy psicológico. De todas formas hay una operación bien sencilla   que demuestra  que hoy  el cine es mucho más barato que hace unos años.  Si cogemos, por ejemplo, la cifra de recaudación de la película de Emilio Martínez Lázaro, "Ocho  apellidos vascos",  y la divides por el número de espectadores, resulta que el precio medio de la localidad ha estado en  5,70 ?. Si  nos vamos 2 años atrás, y coges  "Lo imposible", y haces la misma operación,  resulta  que el precio medio  estaba en torno  a 7 y pico  ?.  Y si aún nos  vamos un poquito más para atrás,  la película  "Avatar", también sobrepasaba  un poco los 7?; luego,  el cine  es más barato ahora que hace unos años y, sin embargo, el público  cree que está ahora más caro que nunca. Puede ser que en determinados cines sea así,  pero no el precio medio, que ha bajado, y mucho, a pesar del IVA.

P.-: El cine, como tantos otros sectores de la actividad económica, está buscando  desde hace tiempo un nuevo modelo de negocio, ¿estamos ya cerca o  andamos aún muy lejos  de encontrarlo?

R.-: Creo que estamos todavía lejos. Ya lo dije hace  tres  años y me puso todo el mundo a  parir. Han pasado  3 años y, sin embargo, todo sigue igual.  Esa es la verdad. Yo lo único   sobre  lo  que  doy fe es sobre lo que veo, no sobre lo que quiero, que son dos cosas muy diferentes. Hay que  transformar los deseos en realidades, pero las realidades son las que son.  Lo único que digo es que, hoy por hoy, todavía  -desgraciadamente, una vez más- internet no forma parte de la monetarización del cine, y esa es la realidad. ¿Que ojalá que llegue ese momento? Por supuesto, pero  todavía hoy no es una realidad, y no solo  es un fenómeno  de España, sino que es un fenómeno a escala mundial. Pero cuando afirmas esto, aquí parece que eres un enemigo de internet y  eso no es verdad: yo no soy enemigo de nada, sino todo lo contrario; lo único que hago es analizar una realidad... Lo dije hace 3 años y  lo sigo diciendo  hoy y  me gustaría que alguien  me explicase  en qué han cambiado las cosas...

P.-: Doblaje si, o doblaje no, ¿ por qué camino  se decide  el presidente  de la Academia de Cine española?

R.-:  Por las dos vías. Personalmente, como espectador, como ciudadano, como persona que le gusta el cine, prefiero  la versión original. Es mi derecho. Pero entiendo perfectamente que al público, que no tiene ninguna culpa de que le hayan dado cine doblado durante  más de 70 años,  le guste el cine doblado. Entonces, soy partidario de que  puedan convivir  las dos  formas  de  ver cine. Es como si  se  diera ahora  el dilema entre circular  en bicicleta o en coche. No puedes obligar a la gente a que cambie de hábitos  en 24 horas  simplemente porque circular en bicicleta  sea más sano, más ecológico, que circular en coche Yo soy partidario de  ambas  cosas porque, además, si se suprimiera el doblaje, sería una estupidez. Sería la muerte del cine en salas, porque luego en las televisiones  se da doblado. Es, pues, una cuestión educacional. A nosotros nos  han dado el cine doblado durante décadas  y  es muy difícil cambiar eso.

P.-: Ese entendimiento entre el cine  y  la TV, ¿puede  y debe llegar a ser mucho más profundo?   

R.-: Si, se puede llegar aún mucho más lejos y, además, avanzar en ese entendimiento es absolutamente necesario. ¡Qué sería del cine  sin la TV!, pero también ¡qué sería de la TV sin el cine! En España siempre que se ha abierto una cadena nueva  decía  que no iba a poner cine, y  la realidad  les llevaba a ponerlo  antes de 6  meses de funcionamiento.  Lo mismo que la TV necesita al cine, el  cine necesita a la TV. Ese entendimiento es necesario, por complejo,  por  difícil que sea, porque siempre hay tentaciones  de  que uno quiera dominar al otro, pero  ese acuerdo es  totalmente  necesario.

P.-: El cine  es la más  internacional de todas las artes  y, por tanto, su contribución  a la marca país está claro. Pero, paralelamente, el cine muestra de frente la realidad de un país, lo cual no siempre favorece  la buena imagen del mismo.

R.-: Las personas, en ese aspecto, distinguen muy bien las cosas.  Nueva York, por ejemplo, es una de esas ciudades  que  cuando vas por primera vez, ya la has visto porque reconoces perfectamente los lugares por los que discurres  (Manhattan, Brooklyn, etc.) porque los has visto ya en cine  miles de veces. Y sobre Nueva York ha habido comedias maravillosas, pero  también películas   durísimas  llenas de violencia, y no por eso  ha dejado de interesar.  Las dos visiones de esa realidad pueden convivir perfectamente; no creo que haya ningún tipo de influencia negativa. Es muy difícil  ver una realidad  en una película  que te incite a decidir que no quieres  ir  allí de ninguna  manera.

P.-: El cine, como el teatro, está en crisis  desde su nacimiento, ¿se va a acabar algún día?

R.-: Cine va a haber siempre.  Hoy en día hay más imagen que ha habido  nunca a lo largo de la historia.  Y mañana habrá más que hoy. Otra  cosa es  ver cómo  se transmiten esas imágenes... Pero cine va a haber siempre, y teatro, y música, ballet, pintura  y escritura, afortunadamente...               
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