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Crítica de la obra 'Siglo mío. Bestia mía': tiempos de fe, tiempos de miedo

Crítica de la obra 'Siglo mío. Bestia mía': tiempos de fe, tiempos de miedo

miércoles 25 de noviembre de 2020, 18:41h

El madrileño Teatro Valle-Inclán (Sala Francisco Nieva), acoge entre el 11 de noviembre y el 20 de diciembre el estreno de ‘Siglo mío, bestia mía’, un hermoso y desgarrador texto de Lola Blasco ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática en 2016 y que dirige Marta Pazos. El montaje, de marcado carácter simbólico y onírico, constituye toda una aventura épica en la que participan Bruna Cusí, César Louzán, Hugo Torres, José Díaz, Miquel Insua y la propia autora. Seis actores que dan vida sobre el escenario a personajes cotidianos, como cualquiera de los espectadores, que representan a hombres y mujeres de nuestros días que, como Ulises, tienen que atravesar su propia odisea personal y colectiva con el único norte de sobrevivir.

La obra, escrita por la autora en un momento personal de crisis profunda, se estrena en una circunstancia en la que esa crisis se ha generalizado como consecuencia de una pandemia que tiene a buena parte de la población mundial agarrotada por el miedo a la enfermedad y a la muerte. Y, en medio de todo eso, viene sucediéndose también toda una crisis política y social, la vivida con las guerras de Irak y Siria, el terrorismo internacional, la xenofobia creciente y la tremenda crisis demográfica, económica y de supervivencia que supone la llegada permanente de emigrantes desde las costas africanas a las europeas que, en muchas ocasiones se quedan solo en el intento sembrando un siniestro reguero de muerte, el de hombres, mujeres y niños ahogados tras el naufragio de sus frágiles embarcaciones.

Ardua tarea la que tenía por delante Marta Pazos al tener que combinar tantos y tan dispares elementos de una obra caleidoscópica, de aristas y lecturas múltiples y, además, de difícil aprehensión y digestión. Difícil sí, pero brillantemente resuelta en un planteamiento escénico que sorprende, embelesa y subyuga. La escenografía, que firma también Pazos, presenta un amplio espacio –el de la Sala Francisco Nieva cubierta en buena parte por el agua-, transformado en un mar brumoso, azulado y profundo en el que las embarcaciones, los marineros y los seres de las insondables aguas marinas, aquí representados por una inmensa ballena, se ven obligados a coexistir.

La música inquietante y fantástica de Jose Díaz y Hugo Torres; la poética iluminación de José Álvaro Correia; la coreografía marcada por Amaya Galeote, y el vestuario de inspiración marinera de Carmen Triñanes son también factores determinantes del resultado final de la propuesta onírica y poética planteada por Pazos.

Estupendos los trabajos actorales de todo el elenco. Bruna Cusí es una joven náufraga, inocente, vitalista e idealista. Miquel Insua es un viejo lobo de mar, curtido ya en mil batallas que sabe de la importancia vital que tienen cosas tan elementales como reconocer la situación de las estrellas en el firmamento para poder seguir navegando en caso de posibles fallos tecnológicos o, incluso, de algo tan simple como saber hacer nudos en una embarcación atravesada de cuerdas entre el mástil y el último rincón de la barcaza. Hugo Torres es un buzo de secano, más aún tras haber sido engullido como Jonás, hasta el mismo vientre de la ballena, y ahora convertido a su pesar en un trasunto y moderno Alonso Quijano envuelto en su traje de neopreno, aunque sin adarga antigua, rocín flaco ni galgo corredor.

La propia autora, aquí también actriz, que da cuenta cantada y contada de su cuaderno de bitácora interior con la dulzura, la amargura y la determinación del superviviente en tres intervenciones que cortan o dan paso a nuevas escenas de marcado acento político y social: “Estoy escribiendo la historia de un viaje. Mi viaje. Mi siglo. Mi bestia. Es la historia de un viaje y también un alarido, un desamor, una derrota”.

Y, por último, José Díaz y César Louzán (estremecedora la danza final de este último frente al amenazador cetáceo), que cumplen en escena con ciertos y necesarios movimientos de atrezo, como esas cabezas de seres humanos repartidas por la playa, símbolo de los miles de muertes de migrantes con que cuenta ya en su haber la civilizada Europa por no haber sabido implementar las políticas migratorias correspondientes.

Tiempos estos de fe, tiempos de miedo e incertidumbre en los que –como siempre-, no hay más que una tabla a la que agarrarse con la misma fuerza que determinación: el amor. Aspectos todos lírica y poéticamente plasmados en este ‘Siglo mío, bestia mía’, un montaje imprescindible de la actual cartelera madrileña.

‘Siglo mío, bestia mía’

Texto: Lola Blasco

Dirección y escenografía: Marta Pazos

Reparto: Lola Blasco, Bruna Cusí, Jose Díaz, Miquel Insua, César Louzán y Hugo Torres

Iluminación: José Álvaro Correia

Vestuario: Carmen Triñanes

Coreografía: Amaya Galeote

Música: Jose Díaz y Hugo Torres

Trabajo de palabra: Miguel Cubero

Ayudante de dirección: Vanessa Espín

Ayudante de escenografía: Carmen Triñanes

Esculturas: Jose Perozo

Diseño de cartel: Javier Jaén

Fotografía: Luz Soria

Con el apoyo de: AGADIC – Consellería de Cultura e Deportes da Xunta de Galicia

Colabora: Fundación SGAE

Coproducción: Centro Dramático Nacional y Voadora

Teatro Valle-Inclán, Madrid

Hasta el 20 de diciembre de 2020

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