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Un mes entre leyendas: de Bruce Springsteen a Neil Young

Un mes entre leyendas: de Bruce Springsteen a Neil Young

miércoles 22 de junio de 2016, 11:13h
He tenido la inmensa suerte de poder ver en el último mes a toda una pléyade de estrellas de rock, desde el sábado 21 de mayo en el Bernabéu, disfrutando de Springsteen y la E Street Band, hasta el sábado 18 de junio, con el orgasmo de Neil Young en la Caja Mágica, he tenido la oportunidad de ver a varios de las gigantes (dinosaurios, decían los punk) de la edad de oro del rock, como los ya citados o Paul McCartney, Graham Nash o Elvis Costello. El resultado ha sido espectacular, con una gran lección aprendida, en un año que, en su primera mitad, se ha llevado por delante a dos de las figuras más importantes de la música popular del siglo XX, Bowie y Prince, no hay que dudarlo, hay que aprovechar la oportunidad y ver a las que quedan (a mí todavía me duele haberme perdido ver a los Who por tercera vez...)

Hubo un tiempo en el que los ciudadanos del planeta conocido como la Tierra compartimos espacio (y aire) con unos seres mitológicos que parecían una especie de semi Dioses griegos, rodeados de un aura de misticismo y adoración por allí donde pasaban. Eran las estrellas de cine de la Edad Dorada de Hollywood, nombres como los de Greta Garbo, Marlene Dietrich, Bette Davis, Cary Grant, Clark Gable o Humphrey Bogart, pero hoy han desaparecido de la faz de la Tierra por culpa de un cataclismo mucho más mortal y cruel que un meteorito, el paso del tiempo. En la música popular del siglo XX, lo más parecido a esas leyendas son las estrellas de rock, las de los mitos sobre Arañas de Marte y Autopistas 61, las que tocaron en Woodstock y reunían a cientos de miles de personas en sus conciertos. Todavía están entre nosotros, los principales nombres siguen llenando estadios de gente que va a verles solo porque hay que verles, atraídos por el aura de un nombre mitológico pero, no lo duden, la mayoría de ellos son capaces también de contentar al paladar más exquisito. Tampoco es que mejoren con la edad, es evidente que un músico, por muy legendario que sea, no es más que un ser humano y todavía no se conoce a nadie que a los 70 años se encuentre mejor que a los 20 o 30, pero, aun así, los Who al 70% son mejores que el 99'9% del resto de bandas al 100% (menudo lío). No van a estar aquí para siempre, así que no hay que dejar pasar la oportunidad.

Cada uno de los conciertos ha tenido sus pros y sus contras, pero como ya dije con los Who, al final ganan los pros por goleada. Springsteen y la E Street Band continúan siendo los números uno a la hora de entregar un gran espectáculo para las masas. El Jefe ejerce de maestro de ceremonias y es capaz de levantar y dar palmas a cada uno de los asistentes a sus conciertos. Desde los fans que atesoran cada disco pirata de su discografía, hasta el fan casual que lo único que ha escuchado es 'Hungry heart', y ni siquiera sabía que era de Springsteen. Aquello es una fiesta y una gran celebración, capaz de pasar por encima de que, en el Bernabéu, el sonido fue horroroso. Springsteen se conoce todos los trucos y los utliliza, pero, en su caso, no parecen simples trucos sino verdadera empatía. Es como estar viendo a un mago realizar por millonésima vez el truco de partir a su ayudante por la mitad. Has visto como funciona el truco pero, aun así, te vuelves a emocionar. (Lea la crónica del concierto de Bruce Springsteen en Madrid)

McCartney es el mejor compositor de todos, posiblemente sus flatulencias sean melódicas, pero también es el que peor se defiende en directo, no por musicalidad (posiblemente sea también el mejor músico de todos ellos, tocando a la perfección varios instrumentos) sino por ese defecto tan mccartnyano de querer complacer a todo el mundo, de 1 a 120 años, ése algo que le hace algo superficial, eso de colarnos 'Ob-la-di, ob-la-da' (gran canción, no hay duda) en vez de meter 'Helter skelter' o 'I'm down', lo de no tocarse ninguna canción de 'Ram', ¿su mejor disco en solitario? pero meter un par de canciones de Lennon, o lo de subir a una pareja a que se den el sí quiero en público. Pero aun así, es también el que puede dejar más satisfecho al consumidor no habitual, ya que solo con las canciones de los Beatles tiene el repertorio más conocido (y, posiblemente, mejor) de toda la pléyade de estrellas de rock. Baste un detalle, en un momento u otro de su carrera, cualquiera del resto de nombres de los que hablo aquí han hecho una versión de los Beatles. Sin ir más lejos, Graham Nash se tocó como penúltima canción el 'Blackbird', Elvis Costello interpretó 'Veronica', compuesta junto a McCartney, o Neil Young cerró uno de los conciertos en los que le estuve viendo, el del Rock in Río de 2008, con el 'A day in the life' del 'Sgt. Pepper's'. (Lea la crónica del concierto de Paul McCartney en Madrid)

Elvis Costello no pertenece a esa misma generación, el comenzó en los tiempos del punk y la 'Nueva Ola' pero, a pesar, de ser uno de aquellos jóvenes airados que volvieron a insuflar aire al rock al posicionarse contra aquellos dinosaurios, ya se le veía que era el más "clásico" de todos ellos, el que mejor iba a saber envejecer. Ahora presume de amistad con McCartney (a pesar de que sigue soltando dardos contra los Pink Floyd). Su concierto pasó con nota "la prueba del algodón", tocando sus canciones en su más primitivo esqueleto, acompañado únicamente por guitarra o piano, y demostrando que es uno de los mejores compositores de la historia, además de un excelente contador de historias. (Lea la crónica del concierto de Elvis Costello en Madrid)

En un formato similar se presentó Graham Nash, aunque tuvo la inestimable ayuda de Shayne Fontayne, que decoró con su guitarra, y sus armonías, las composiciones de Nash. De todos los conciertos de este mes ha sido el menos multitudinario. A pesar de formar parte de uno de los supergrupos más famosos de la época, Crosby, Stills, Nash & Young (junto a los que fue uno de los protagonistas indiscutibles del festival de Woodstock) su música no ha llegado a las generaciones más jóvenes. Fue él el que me dio la idea para este artículo cuando habló de los caídos este año, tras presentar una canción dedicada a Levon Helm de The Band. (Lea la crónica del concierto de Graham Nash en Madrid)

Por último, su compañero en C,S,N&Y, el mismísimo Neil Young. Era la tercera vez que lo veía, la primera sin Crazy Horse, pero volví a salir con la impresión de haber visto algo único, un tipo al que no le importa tanto el público al subirse a un escenario como el hecho de disfrutar él encima del mismo. Y si eso implica tocar una versión de más de 20 minutos de 'Down by the river' va a ir al fondo con ello y si implica que se queden fuera 'Hey, hey, my, my' o 'Cinnamon girl' para que suenen 'Like a hurricane' o 'Rockin in the free world' también. Porque un concierto de Neil es básicamente impredecible, si McCartney o Nash van con un 'setlist' practicamente cerrado para cada ciudad, lo de Neil es un misterio y si le apetece tocarse la mitad de 'Harvest', como el sábado en la Caja Mágica, lo hace y punto. De las tres veces que le he visto en directo solo ha repetido una única canción, 'Heart of gold'. Lo suyo fue una vuelta a los mejores valores del rock, al disfrute y la libertad de tocar lo que te venga en gana. Cuando le coloqué entre los mejores artistas en directo de la historia decía esto: "Habrá otros que toquen mejor pero nadie da esa sensación de estar pasando el mejor momento de su vida encima de un escenario". Y eso exactamente fue lo pasó el sábado, no fue junto Crazy Horse sino junto a Promise Of The Real, pero el resultado fue igual de bueno. Sus conciertos son un orgasmo para sus seguidores (entre los que me incluyo) pero son exclusivos para el espectador más casual. Aquí no hay trucos, ni chistes, ni mucho menos, proposiciones de matrimonio, solo un coloso disfrutando con lo que mejor sabe hacer.

En octubre, en el mismo lugar en el que se hace Coachella, se va a celebrar el Desert Trip, un festival que va a reunir durante tres días seguidos a Bob Dylan y los Rolling Stones, Paul McCartney y Neil Young, y a los Who y Roger Waters. Una cita que se presta a todo tipo de bromas sobre la edad media de su cartel y del público que puede atraer. Lo que no es ninguna broma es que es lo más parecido a 'Parque Jurásico' que se pueda llegar a ver. Y no lo digo por la edad, sino porque será como presenciar algo absolutamente único. Dentro de 30 años, cuando ninguno de ellos esté ya en este planeta, millones de personas podrán presumir de haber compartido espacio (y aire) con ellas, mucho más las que tuvieron el privilegio de verles en directo.

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