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'Donde las papas queman', homenaje a Víctor Jara por la compañía 'A tiro hecho'

'Donde las papas queman', homenaje a Víctor Jara por la compañía 'A tiro hecho'

miércoles 04 de febrero de 2015, 20:40h

Si la poesía es la palabra hecha ritmo y cadencia, ni lo uno ni lo otro pudimos encontrar en el montaje de  'Donde las  papas  queman' de Carla Chillida, en la representación del pasado 30 de enero en el Teatro del Barrio -antigua sala Triángulo-, situado en el número 20 de la calle Zurita, en el madrileño barrio de Lavapiés. Carla Chillida, además de autora del texto, dirige el montaje y actúa junto a Guille Zavala en esta  pieza de claro homenaje al poeta, artista y cantor chileno Víctor Jara.

Dos fallos técnicos en la proyección audiovisual que, a lo largo de toda la obra, se entremezcla con danza, música, teatro, ilustración y poesía, cortaron el ritmo de la representación y durante varios minutos los actores aguantaron el contratiempo de la única forma posible: con paciencia y forzado buen humor.

Con sonido directo de las palabras que Salvador Allende dirigió a su pueblo aquel fatídico día de septiembre de 1973 en que los militares chilenos  tomaron el Palacio de la Moneda al asalto, para derrocar al  presidente legítimo de los chilenos, y con el texto de una de las frases más famosas pronunciadas por Allende ("La historia es nuestra y la hacen los pueblos"), los espectadores van  tomando asiento en cada una de las aproximadamente 120 butacas  del teatro. Todas las imágenes que aparecen en la obra están tomadas del documental "La batalla de Chile" dirigida por Patricio Guzmán en 1975.

De ahí en adelante, y durante unos 75 minutos (más los casi 10 de  parón), en la representación se entremezclan sin mucho orden las  canciones de Jara, una veces interpretadas por los dos actores y otras saliendo del sonido de un tocadiscos con vinilos, desde el proscenio.

El espectáculo está dividido en 11 momentos, de los que los 10 primeros corresponden a títulos de canciones de Víctor Jara (Paloma quiero contarte, El cigarritoTe recuerdo Amanda, Vamos por ancho camino, El arado, Deja la vida volar, Ni chicha ni limoná, Las casitas del barrio, El hombre es un creador, y Manifiesto) y el undécimo,  Septiembre 1973, en clara alusión al momento final tanto del régimen de Allende como de Víctor Jara.

'Donde las  papas  queman' es claramente un montaje de teatro  político -mejor aún, teatro revolucionario- en homenaje a Víctor Jara, como lo son también otras dos obras llevadas al escenario por la misma compañía 'A tiro hecho', que aún no he tenido la oportunidad de ver: 'No te salves', homenaje a Mario Benedetti y  'Ladran, luego cabalgamos'.  

Pero decir teatro político no es decir necesariamente y siempre buen teatro. Lo son, por poner dos ejemplos recientes de esta temporada, la obra de Benedetti  'Pedro y el capitán' o  'Los justos', de Camus, de la que pudimos disfrutar hace unos meses en una adaptación de   "611teatro" en Las Naves del Español.

Hace muy poco tiempo, un extraordinario actor, Miguel Rellán, decía en las páginas de 'El País' que "La mitad de la belleza de un paisaje depende de quien lo mira". Acaso quien esto firma no haya sido capaz de encontrar la fuerza comunicativa de este montaje en  las adendas a la extraordinaria música del cantor y revolucionario chileno. Acaso sea también porque  comparto con el  viejo actor e  intérprete de 'Novecento' que no hacen falta artificios exhibicionistas para hacer redondo un espectáculo. Yo también, como Rellán, "Soy contrario al atletismo interpretativo".

El artista

Víctor Jara, además de cantautor fue también director de teatro. Dirigió y formó parte de 'Quilapayún', el mítico grupo que llevó la música chilena a toda América y a buena parte de Europa. En 1966 publicó Víctor Jara, su primer álbum como solista, al que siguió Pongo en tus manos abiertas (1969). A ellos siguió Canto libre (1970), El derecho a vivir en paz (1971) y La Población (1972), álbumes de gran belleza y fuerza poética que lo convirtieron en uno de los máximos exponentes del resurgimiento y la innovación de la canción popular en Latinoamérica.

Durante toda su trayectoria, Víctor Jara se mantuvo fiel al proceso social y político que se venía gestando en Chile desde la década de 1960 y que culminó con el triunfo de la Unidad Popular. El 11 de septiembre de 1973 se dirigió a la Universidad Técnica del Estado, su lugar de trabajo, para mostrar allí su oposición al golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet contra el gobierno de Allende. Fue detenido, después de ser tomado el centro por las tropas, junto a cientos de alumnos y profesores. Fue conducido después al Estadio Chile, donde  fue torturado y asesinado el 16 de septiembre de 1973, poco antes de cumplir 41 años. Su cuerpo fue encontrado en la morgue como NN.

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