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san isidro 2018

La auténtica ley que manda en la Fiesta volvió a lucir en la cátedra venteña. No, no la normativa taurina del B.O.E. ni el reglamento, no. Una que lleva protagonizando el espectáculo desde hace décadas sin solución de continuidad. ¡La del embudo! Lo estrecho para los modestos con el toro/toro y lo ancho para las figuras, con el semitoro/semitoro justo o aparente de cabeza pero sin remate ni culata o el 'novillo/novillo' colado como toro. Así aconteció en esta décima de abono, con una impresentable corrida de Jandilla, seguro que exigida por los dos mandamases del escalafón que hacían el paseíllo, Castella, que cortó una oreja facilonga al valor, que no al toreo, y Roca Rey, que ni eso. Padilla, vulgar como casi siempre, se despidió con el cariño de Madrid.

Desigual encierro de las dos divisas de Juan Pedro con un buen 3º

Excelente toreo de capote de Finito mientras Román no pasó de voluntarioso

Así, así se viene a Madrid. Como el segundo de la saga de los Adame, Luis David, no sólo entregadísimo y valiente toda la tarde, sino, lo que es más importante: toreando. Sus paisanos le jaleaban con fervor cuando recorrió el anillo con la oreja de muchos quilates que cortó al encastado tercero, y a punto estuvo de repetir con el complicado último. Pues, eso, ¡que viva México! En una mala corrida de Juan Pedro, Finito apuntó excelente torero de capote y Román se estrelló con un mal lote.

Fandi y López Simón pasaron casi de puntillas

Sólo una oreja del quinto para el lorquino por no rematar con la espada su excelente faena al segundo

Hacer el toreo. Casi 'na'. El toreo 'güeno'. El que aúna verdad, calidad y sentimiento. Algo muy difícil y que pocas veces dusfrutamos los aficionados. Pero de vez en cuando, como cantaba Serrat, "la vida te besa en la boca" y acontece el milagro. Como este martes en Las Ventas con un gran Paco Ureña de oficiante, al que, una vez más, sus fallos con la tizona le cerraron la Puerta Grande, aunque sí echó en su esportón una oreja de las de auténtico peso. Con un encierro desigual, en el que destacó el segundo, 'Cuba II', de Puerto de San Lorenzo, completaron la terna López Simón y Fandi, que estuvieron voluntariosos.

Sergio Flores fue ovacionado

Alberto Aguilar, obilgado a saludar al deshacerse el paseíllo, actuaba por última vez en Las Ventas

Unos ponen el listón por las nubes o casi y otros las regalan o casi. Porque si a Fortes le negó el usía una merecidísima oreja el pasado viernes, a Francisco José Espada, que no estuvo mal, le tocó la lotería este domingo con el presidente que le otorgó un trofeo de esos que pronto pasan al olvido. En un encierro desigual pero de mucho interés de Baltasar Ibán, Sergio Flores y Alberto Aguilar, que se despedía cumplieron.

Nada pudieron hacer Manuel Escribano y Daniel Luque

El malagueño mereció una oreja ante el último de una pésima bueyada de Pedraza de Yeltes

Normalmente los pitos y broncas son para los coletudos en sus malas actuaciones. Pero en este cuarta de abono, las tornas hacia un Fortes torero y valeroso, que recorría dos veces el anillo a petición del respetable tras su meritoria faena al sexto buey -sí, sí, buey, no toro- se tornaron lanzas hacia el presidente que le negó de manera injusta una más que mreecida oreja. De resto, nada que contar ante la bueyada -sí, sí, bueyada, no corrida de toros- de Pedraza de Yeltes con la que se estrellaron Manuerl Escribano y Daniel Luque. En el festejo de rejoneo del sábado cortaron oreja Martín Burgos y Andrés Romero y fueron aplaudidos Joao Telles, Rui Fernandes, Joao Moura y Leonardo Hernández, frente a toros despuntados reglamentariamente de Bohórquez.

Decepcionante encierro, descastado y flojo, de La Quinta

Los silencios son los máximos protagonistas en lo que llevamos de Feria. Si en la novillada del martes el balance fue de cinco y una sóla ovación, en esta segunda función, que era la primera corrida de toros, con los de La Quinta, que decepcionaron por estar ayunos de casta y de fuerza, aconteció lo mismo, y sólo Juan Bautista a la muerte del cuarto escuchó palmas. El francés (en la foto), como sus compañeros El Cid y Morenito de Aranda, vieron silenciadas el resto de sus labores.

Gran expectación para un abono al que asistirán más de 800.000 espectadores hasta el 10 de junio

> Tomás y Morante, ausentes de una Feria con el resto de las figuras pero carente de imaginación en sus carteles

Los mundiales comienzan este martes 8 en el mejor de los escenarios. Los del toreo, claro, que para los futboleros faltan cinco semanas. Durante un mes largo, San Isidro hará un amplio repaso de la situación actual de la Fiesta en la catedral y cátedra de la Fiesta que es la plaza de Las Ventas. Como en el deporte rey con la presencia y teórica competencia de los mejores en los tres escalafones -de ahí mundiales y no mundial- profesionales. Pero... pero si en el fútbol la materia prima, el balón, es igual para todos no acontece lo mismo en los toros, porque las figuras 'juegan' con la materia prima elegida de lujo por ellos -las ganaderías comerciales, casi todas Domecq o de su procedencia y a su gusto- y dejan para el resto las llamadas duras (el balón de rugby). A pesar de lo cual, dada la extensión del ciclo, al menos hay sitio para este otro tipo de encaste. Al examen venteño comparecen esas figuras, con la ya tradicional excepción de José Tomás y este año la de Morante (los dos coletudos que más cobran) y todos los toreros emergentes y aspirantes a desbancarlos de su lugar de privilegio donde imponen, también en Madrid, sus gustos de hierros y compañeros. En definitiva, una Feria similar a todas las anteriores carente de imaginación o importantes novedades.

El fallo de Talavante con la tizona en el último le impidió abrir la Puerta Grande en una tarde triunfalista

Ya se sabe que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Traducido a la crítica taurina significa que en tantas tardes isidriles que llevamos con poco que destacar, salvo Ureña, Fortes y Román y un par de toros, cuando se alumbra más toreo y no decae el interés todo parece perfecto. No es que haya que aplicar eso de que 'de torería y santidad, la mitad de la mitad', no. Pero simplemente que el balance triunfal de tres orejas, tres -las de Ferrera y Talavante indiscutibles-, algo tan difícil de hallar en las estadísticas venteñas, no significa que fuera un festejo memorable. Sólo que los extremeños aprovecharon los nobilísimos toros de Núñez del Cuvillo y Manzanares ni siquiera eso.

El encierro de Las Ramblas no ofreció opciones a la terna

El usía sorprendió con su decisión antirreglamentaria de mandar a los corrales a 'Opaco' por no embestir

Jesús María Gómez Martín. Quédense con este nombre. Porque ya está en la historia de Las Ventas. Porque ya está en la memoria del toreo. En la historia y en la memoria negra, eso sí. Pero ya figura ahí y su hazaña se leraá en el Cossío. Y se recordará 'per omnia saecula saeculorum'. Ahí es nada: devolver un toro al corral, por supuesto antirreglamentariamente, sin haber recibido ni un capotazo (el toro, se entiende). El hecho, insólito, aconteció con el cuarto de la tarde, 'Opaco' (en la foto), que salía huyendo a todo gas de los capotes, pero que, como todos, podía y debía tener su lidia. Mas no, el ya histórico señor Gómez, desenfundó el pañuelo verde para sorpresa de todo el cotarro. Fue lo más noticioso de una corrida plana por el escaso juego del encierro de Las Ramblas ante el que se estrellaron David Mora, Juan del Álamo, poco inspirados, y José Garrido con un lote casi imposible.

Silenciados Joselito Adame y José Garrido

El valenciano malogró con la espada una faena de oreja frente al único toro salvable de Fuente Ymbro

El aficionado fetén siempre, o casi siempre, encuentra algo a que agarrarse en tardes en las que el denominador común es el aburrimiento. Y en el caso de este festejo del jueves, con razón. Ya que Román volvió a destacar, con buen toreo y agallas, en la plaza que tanto le ha dado. Aconteció en su primero, úncio salvable por su casta del encierro de Fuente Ymbro que sólo permitió detalles a José Garrido y nada a un Adame espesote.

Novillada más aprovechable de Guadaira de lo que lograron Garzón, Ochoa y Téllez

El tópico dicta que los calés no quieren buenos principios a sus cosas para que haya buenos finales. Dios los guarde. Ojalá sea verdad. Porque el largo -eterno- ciclo isidril de más de un mes de duración se ha iniciado con una novillada plúmbea en la que la terna del debutante David Garzón, el peor; Carlos Ochoa, con algunos breves apuntes, y Ángel Téllez, con el un mal lote, aburrieron frente a un encierro desigual de Guadaira pero al que debían haberle sacado más partido. Las únicas, y merecidas ovaciones, fueron para los pares de banderillas de los subalternos Andrés Revuelta y Juan Navazo. Como todo sea así, es para pegarse un tiro, aunque sea en el pie.