www.diariocritico.com
     

Ocio > Teatro

  • "Hay un punto que da la videoescena que no lo dan las otras disciplinas del teatro"
  • "Algunos directores jóvenes quieren integrarla en sus montajes a toda costa, sin ningún tipo de medida..."
  • "En ciertos estamentos no hay un reconocimiento real del videoescenista"

Álvaro Luna: 'El cine o la televisión están mucho más maniatados que la videoescena'
(Foto: Javier Naval)
El profesor de la Université Laval de Québec (Canadá), Luis Thenon, hace sólo un par de décadas, acuñó un nuevo término que, desde entonces, no ha dejado de utilizarse -en mayor o menor medida- en las artes escénicas: la videoescena. Con él se aludía a la utilización de lo audiovisual en las artes escénicas. En general, con ese concepto se hace alusión al empleo de imágenes sobre una pantalla situada en el escenario, referidas a una situación o a un personaje, que vienen a ser una especie de huella de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que puede que sea..., pero no de lo que es porque eso ya está pasando en escena, en tiempo real y delante del espectador. La imagen sobre la pantalla se convierte así en un elemento significante y significador a través de un lenguaje expresivo cuya utilización comienza ahora a generalizarse sobre el escenario.

> "El sonido es música y la música es sonido"
> "Todavía hoy cuesta mucho hacer entender el papel del sonido en los montajes teatrales"
> "El uso de la microfonía no devalúa nada el teatro"

Sandra Vicente
Sandra Vicente (Foto: Sergio Parra)

Licenciada en Imagen y Sonido por la Universidad Complutense de Madrid en 1995, Sandra Vicente (Madrid, 1972), lleva vinculada profesionalmente al mundo del sonido más de dos décadas y muy pronto descubrió que vincular su pasión al mundo de las artes escénicas, duplicaría su placer a la hora de trabajar. Hay gente que trata de edulcorar su actividad buscando nombres más ampulosos que, al menos sobre el papel, le otorguen una mayor importancia. Sandra, sin embargo, hace honor a su sencillez, a su seriedad, a su rigor, y no está integrada en esa tribu porque a ella le encanta autodenominarse simple y llanamente diseñadora de sonido. “¿Para qué buscar otro nombre si la palabra sonido es preciosa?”.

0,4833984375