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Gaza

> La ONU abordará hoy la alarmante situación

El ejército israelí acabó con la vida de 59 palestinos, siete de ellos menores, y dejó más de 2.770 heridos al reprimir las prostestas en Gaza contra el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén. Decenas de miles de palestinos participaron en las protestas pese a la violenta represión de las tropas israelíes. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, declaró tres días de luto y una huelga general para hoy en respuesta a la violencia desatada en la Franja de Gaza. El Consejo de Seguridad de la ONU abordará hoy la violencia en la frontera de Gaza

Al menos 41 palestinos muertos y más de 1.700 heridos durante las protestas en la frontera de Gaza contra el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén. Es el balance de una jornada de protesta en la que el ejército israelí ha respondido con "un uso excesivo de la fuerza", según denuncia Amnistía Internaiconal. "Este es otro horrible ejemplo de que los militares israelíes usan de forma excesiva la fuerza y la munición real de una manera totalmente deplorable", ha lamentado un director de la organización.

Huda Emad Hegazi es una joven española de 18 años que viajó con su madre y sus hermanos a Gaza en el mes de julio para visitar a sus abuelos maternos. Reem Skaik Hegazi, española de origen palestino, viajó desde Linares con sus hijos de 1,10, 12 y 18 años a Gaza el pasado 17 de julio para visitar a su familia,y aunque tenían previsto regresar a España el 17 de septiembre, no pudieron salir de la Franja hasta el 17 de noviembre. Pero no toda la familia pudo regresar, ya que Huda, que debía haber empezado la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada, aún sigue en Gaza. La embajada española en El Cairo ha indicado a Diariocrítico que se están realizando las gestiones necesarias para que Huda pueda regresar, pero no saben cuándo podrá hacerlo.

Hay que remontarse al año 2008 para recordar cómo dos barcos con 44 personas a bordo, procedentes de 13 países del mundo, lograron, por primera vez en 41 años, romper el férreo bloqueo de Israel sobre Gaza. Esta acción, protagonizada por ciudadanos de a pie, mostró al mundo entero cómo la voluntad puede ser más fuerte que cualquier ejército. Dos años más tarde, nació la acción ciudadana con más repercusión de las últimas décadas: la Flotilla de la Libertad. En esa ocasión, más de 700 personas de medio centenar de países, intentaron de nuevo romper ese bloqueo pero, esta vez, terminó en tragedia. Aquella Flotilla fue atacada por la armada israelí, que acabó con la vida de 10 activistas y dejó decenas de heridos. Desde entonces, ninguna Flotilla ha logrado llegar a su destino, pero la esperanza nunca se ha perdido, y esa esperanza se ha materializado en una nueva acción: ‘Mujeres rumbo a Gaza’. El próximo 14 de septiembre, mujeres procedentes de todos los rincones del planeta iniciarán un viaje que tiene como objetivo primordial, además de exigir el levantamiento del bloqueo, lanzar un mensaje de solidaridad y apoyo a la mujer palestina, “pilar de la resistencia”. Diariocrítico ha charlado con Jaldía Abubakra, activista española de origen palestino y miembro de Izquierda Unida, que se embarcará en la Flotilla con la ilusión de llegar a su tierra y abrir los ojos al mundo sobre lo que está ocurriendo en Gaza. “Como palestina considero un deber el luchar por mi gente, pero ver cómo hay quienes sin tener nada que ver con Palestina están dispuestos a luchar, me emociona mucho y me da esperanza en la humanidad”.

> La número 2 de Unidad Popular al Senado ha permanecido 4 meses retenida en Gaza

La presión de sus compañeros de Unidad Popular- Izquierda Unida logró que su número 2 al Senado, Jaldía Abubakra, pudiera salir de Gaza, donde se encontraba retenida desde agosto, y regresara a España dos días antes de las elecciones del 20-D. Jaldía es una mujer española de origen palestino que trabaja como auxiliar administrativa en el Ayuntamiento de Madrid. Se confiesa una activista de izquierdas que un día decidió, harta de la ‘estafa’ enmascarada en la crisis económica, dar un paso al frente para contribuir al cambio en este país. Diariocrítico ha charlado con ella para conocer la situación de los casi dos millones de palestinos que viven en la franja de Gaza, y analizar los resultados electorales y la fractura de la izquierda.

Cada 29 de noviembre desde hace ya 39 años se celebra el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Esta fecha fue fijada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para recordar la aprobación, en 1947, de la resolución 181 que estableció la partición de Palestina en dos estados: uno judío y otro árabe. Pese a que Israel recibió el 56% de un territorio que no le correspondía, y los palestinos aceptaron el restante 44%, la realidad es que Israel ya había emprendido su proceso colonizador, que a día de hoy sigue llevando a cabo gracias a la complicidad de una comunidad internacional que mira hacia otro lado. Se cumplen 7 décadas de ocupación, limpieza étnica, apartheid y continuas vulneraciones de los derechos humanos, y pese a las innumerables resoluciones de la ONU contra Israel, el sionismo sigue intentando borrar de la tierra cualquier rastro del pueblo palestino. En este día, el Ayuntamiento de Madrid ha participado en un acto homenaje a la causa palestina, y ha mostrado su compromiso con esta lucha que consideran "justa y cercana". Como muestra del compromiso, el concejal de Economía, Carlos Sánchez Mato, ha anunciado que el Consistorio retirará su apoyo, por primera vez, a la feria 'HOMSEC' (Salón Internacional de Tecnologías de Seguridad Nacional) que se celebrará en Ifema en marzo de 2017.

Activistas, políticas, médicas, profesoras, artistas, atletas y hasta una Premio Nobel de la Paz se subirán a bordo de la Flotilla de la Libertad, que zarpará rumbo a Gaza. Los veleros Amal (esperanza) y Zaytun (Oliva) trasladarán la voz de las mujeres de todo el mundo en solidaridad con las palestinas, que son pilar de la resistencia y ejemplo de lucha contra la ocupación y el bloqueo israelíes. La iniciativa ‘Mujeres rumbo a Gaza’ tiene un doble objetivo; por un lado, pretende visibilizar el papel de la mujer en acciones internacionales por los derechos humanos, y por otro; mostrar al mundo la resistencia de la mujer palestina y su lucha por la liberación de su pueblo, una imagen que contrasta con la mirada occidental, que ve en las palestinas a mujeres relegadas al ámbito doméstico.

¿Se imaginan vivir en la franja de Gaza? ¿Se imaginan que al salir de su casa para acudir al trabajo, alguien les disparara o bombardeara? ¿Se imaginan vivir en función de las horas en las que pueden disponer de agua y electricidad? ¿Se imaginan vivir con el miedo a ser atacado en cualquier momento? ¿Se imaginan crecer en un lugar que sólo conoce la violencia? ¿Se imaginan que alguien les tuviera retenidos en su propia casa y les hiciera la vida imposible, mientras el resto del mundo mira hacia otro lado? Seguro que no se lo imaginan, o mejor dicho, seguro que no pueden sentir lo que sienten los casi dos millones de Palestinos que viven en la mayor cárcel al aire libre del mundo. Por si fuera poco el bloqueo, por tierra, mar y aire, que sufren desde hace años los palestinos en la franja, el gobierno israelí ha comenzado a construir un muro de hormigón, subterráneo y en la superficie, que rodeará Gaza. Israel justifica la construcción de esta nueva barrera de enormes dimensiones en la necesidad de protegerse de los ataques de lo que llaman la resistencia palestina, pese a la abismal diferencia de fuerzas entre el opresor y el oprimido.

Valeria Cortés es una activista y brigadista internacional que ha pasado dos años y medio en Gaza, siendo testigo de las atrocidades que comete a diario Israel contra los casi dos millones de palestinos retenidos en la franja, un lugar que ella define como un “campo de concentración”. Cortés tiene nacionalidad venezolana, argentina y española. Su familia es de origen español, sus abuelos emigraron durante la Guerra Civil a Argentina, donde sus padres se conocieron, y de donde tuvieron que huir, una vez más, a Venezuela. Se confiesa indignada ante la manipulación de los medios de comunicación sobre la situación en Gaza, al igual que con Venezuela, y narra con estupor, emoción y rabia, los duros episodios que ha vivido en la franja.