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Ocio

Padilla, que se despedía de Madrid, fue obligado a saludar al concluir el paseíllo
Padilla, que se despedía de Madrid, fue obligado a saludar al concluir el paseíllo (Foto: Plaza1)
La auténtica ley que manda en la Fiesta volvió a lucir en la cátedra venteña. No, no la normativa taurina del B.O.E. ni el reglamento, no. Una que lleva protagonizando el espectáculo desde hace décadas sin solución de continuidad. ¡La del embudo! Lo estrecho para los modestos con el toro/toro y lo ancho para las figuras, con el semitoro/semitoro justo o aparente de cabeza pero sin remate ni culata o el 'novillo/novillo' colado como toro. Así aconteció en esta décima de abono, con una impresentable corrida de Jandilla, seguro que exigida por los dos mandamases del escalafón que hacían el paseíllo, Castella, que cortó una oreja facilonga al valor, que no al toreo, y Roca Rey, que ni eso. Padilla, vulgar como casi siempre, se despidió con el cariño de Madrid.
Príncipe Harry y Meghan Markle
Príncipe Harry y Meghan Markle (Foto: Casa Real británica)

La boda de Meghan Markle y el príncipe Harry, en números

Crónica del concierto de Serrat en París: el azul del Mediterráneo a la ciudad de la luz
Desde la entrada del Olympia ya se respiraba nostalgia el sábado por la noche. Es mayo y han pasado cincuenta años de aquel “Sed realistas, pedid lo imposible”. Y es París. Incluso los que éramos demasiado jóvenes para haber vivido las protestas de los cantautores patrios desde su escenario percibimos algo especial al atravesar el largo pasillo que conduce a una de las salas de conciertos más míticas. Inevitable recordar el doble elepé de Paco Ibáñez -con el que Serrat coincide con gran emoción esa misma mañana durante la rueda de prensa de presentación del concierto- grabado allí en 1969 por este cantor revolucionario en el exilio.
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